01/09/2012 10:33

Por @Maxipm

 

Está comprobado científicamente (¿?). Si, un equipo de investigadores de las universidades de Newcastle y de Londres, mediante varios “serios” estudios realizados, finalmente llegó a la conclusión de que los hombres que se encuentran estresados prefieren a las chicas entradas en postres que a las flacas escopeta. ¿Se armó la gorda?

 

 

Este estudio revelado por la prestigiosa revista Plos One, pusieron bajo el microscopio a un gran grupo de muchachos, que tiene trabajos que implican alta presión y mediante pruebas varias con mucha exigencia y presión llegaron a la conclusión que finalmente los nervios y el estrés alteran su percepción sobre potenciales parejas.

 

Uno de los autores del descubrimiento, Martin Tovee, de la Universidad de Newscastle explicó en una entrevista a la BBC que “muchos estudios sugieren que nuestras preferencias en torno a la masa corporal son innatas, pero probablemente no es cierto”.

 

 

Viren Swami, otro de los colegas que participaron de la investigación, venían estudiando con anterioridad, qué factores podían alterar las preferencias en torno a la masa corporal, como por ejemplo la influencia del medio y el hambre, pero el estrés (sin Emilio Disi, ni Doris Del Valle) parece ser que son los causantes de la gordofilia (adicto a las chicas rellenitas).

 

Uno de los autores del estudio reafirmó que “si todos observan los contextos donde hay escasez de alimentos, la preferencia de las personas en torno a la masa corporal en una potencial pareja cambian. La preferencia por parejas gordas parece ser mayor en comparación con lugares donde abunda la comida y el ambiente es más relajado”.

 

 

La investigación científica se basó sobre todo en comparar las preferencias de un grupo de hombres presionados casi al límite, varones forzados a realizar una serie de discursos públicos y entrevistas, mientras que el otro grupo de estudio, directamente no estaba bajo situaciones estresantes, sino más bien, tareas mucho más relajadas. Y obviamente,  los resultados finales, favorecieron a que los hombres sometidos a un contexto de mayor estrés, prefieren a mujeres de peso pesado.

 

Tovee hizo hincapié en que “estos cambios son comparativamente menores en relación a los que existen entre diferentes contextos culturales, pero sugieren que ciertos factores pueden combinarse con otros y provocar estas alteraciones”.

 

 

La investigación corrobora los resultados de otros estudios, según los cuales las percepciones en torno al atractivo físico varían dependiendo de niveles de estrés psicológico vinculados a diferentes estilos de vida. Tovee al respecto explicó que “si estudias a personas que pasan de áreas de bajo recursos a otras de más altos recursos, te das cuenta de que sus preferencias cambian en un espacio aproximado de 18 meses”.

 

“En términos de psicología evolutiva, el ser humano trata de adaptar sus preferencias a lo que está más acorde con un ambiente en particular” expresó uno de los autores del estudio.

 

Lo que demuestra esto, según estos científicos, es cómo condiciones ambientales variables pueden alterar la percepción popular de una silueta atractiva. “Cambios en el medio o el estilo de vida pueden cambiar lo que uno piensa sobre el cuerpo ideal” concluyó Tovee. ¿Gordas para todos?