¿A quién no le pasó de ir al cine y que un salame hable durante la película o vaya contando lo que está pasando? Y es ahí cuando querés pararte y sin mediar palabra, aplicarle un correctivo. Bueno, parece que en Londres se avivaron de esta gente molesta y decidieron tomar una medida drástica. En el cine Príncipe Carlos hay una nueva “modalidad” de empleados encargados de preservar el silencio y la comodidad de la gente.
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Se trata de los Ninjas. WTF te dirás vos. Así es. Aunque lamentablemente no les permiten utilizar estrellitas, ni katanas, y menos nunchakus para llevar la “paz” a la sala, los dueños del cine decidieron hacer lo siguiente: contrataron voluntarios que acceden a vestirse con trajes negros para pasar inadvertidos y detener a aquellos que interrumpir la película con sus celulares o haciendo cualquier tipo de ruido molesto.
Si bien nos parece una medida extremista, no estaría mal que si ves a un nabo que le suena el celular y se pone a hablar en medio de la película, o a contar partes de la misma, que te aparezca un ninja de la oscuridad y tomé algún tipo de medida, incluso la “muerte”. Y aparte le darían trabajo a todo los "ninjas" de Brigada Zeta (alías Brigada Explosiva) que se quedaron en la calle. ¡Aguante el Teatro Negro de Praga!
Desde el Sensa, proponemos a Kato para la capacitación en los cines argentinos (?):
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