Un día después de la reunión que mantuvo con Paulo Skaf, el presidente de la Federación de Industriales del Estado de San Pablo (FIESP), la más poderosa organización patronal de Brasil, el embajador argentino en ese país, Luis María Kreckler habló con Tiempo Argentino sobre la relación comercial bilateral, las negociaciones entre los sectores privados de ambos lados de la frontera y los esfuerzos de los dos gobiernos por darle un sentido político común a sus acciones.
 
–¿Qué evaluación hace de sus dos reuniones con Paulo Skaf?
 
–Skaf mantuvo una reunión en Buenos Aires con altos funcionarios argentinos, como los ministros Hernán Lorenzino y Débora Giorgi y la secretaria Beatriz Paglieri, entre otros, en donde manifestó que la FIESP es conciente del déficit comercial argentino respecto de Brasil y de la necesidad de una cooperación más acentuada entre los privados, y con acuerdo de los gobiernos, para avanzar en la reducción de ese déficit.
 
–¿Esa posición no contrasta con otras más habituales de Skaf y la FIESP, mucho más duras con la Argentina?
 
–La FIESP agrupa a las firmas más grandes de Brasil y las de mayor peso específico. Generalmente se manifiestan a favor de la salvaguarda de sus intereses locales, más si los ven impactados negativamente. En ese sentido, ha habido manifestaciones de la FIESP no sólo respecto de la Argentina sino también de otros países. Pero en esta oportunidad, con Skaf hemos acordado, por iniciativa de él, esbozar una estrategia para trabajar sobre el déficit comercial argentino.