Los familiares de los reclusos de la cárcel de Comayagua protagonizaron duros incidentes con las fuerzas de seguridad, luego de la tragedia que dejo 357 presos muertos y decenas de heridos. Las autoridades apuntaron, inicialmente, a un motín como la causa del siniestro, lo que provocó el rechazo de los parientes de los detenidos.

La instalación alberga por lo menos a 800 internos y está ubicada a 140 kilómetros (90 millas) al norte de la capital del país centroamericano, Tegucigalpa. Se teme que muchos presos escaparon durante el incendio, según dijo Héctor Iván Mejía, portavoz de la Secretaría de Seguridad del gobierno.

"Este es un informe preliminar, podría haber muchos más muertos", ha advertido Lucy Marder, directora de los servicios forenses.

El jefe del Cuerpo de Bomberos en Comayagua, coronel Leonel Silva, ya había adelantado que había muertos, pero no había ofrecido un número. El motín habría comenzado a las 22:50 horas, pero los bomberos no pudieron comenzar a extinguir las llamas hasta las 23:30 horas, ya que, según Silva, se estaban produciendo disparos en el interior.

Por su parte, el teniente del Cuerpo de Bomberos Josué Banegas había indicado, según el diario 'La Tribuna', que "hay un número mayor de 100 personas en los módulos, que murieron asfixiados y calcinados en las celdas de los módulos 6, 7, 8, 9 y 10". Se estima que en el centro penitenciario había unos 800 reclusos.

Los heridos que han sido rescatados han sido trasladados al Hospital Santa Teresa, en Comayagua, mientras que al menos dos han tenido que ser enviados al hospital Escuela en Tegucigalpa debido a la gravedad de las quemaduras que presentan.

Este hecho se suma a otros numerosos casos registrados en los penales hondureños, el último de ellos ocurrido el pasado 15 de octubre en el Centro Penal Sampedrano, en el que hubo nueve muertos tras un enfrentamiento entre bandas. Hasta ahora el peor incendio en un penal ocurrió en mayo de 2004, cuando murieron 107 reclusos en el Centro Penal de San Pedro Sula.