El producto básico para crear esta curiosidad es precisamente un pez de acuario: el 'danio cebra brillante'. A los alevinos de esta especie se los puede encontrar en muchos locales de venta de mascotas, aunque inicialmente la modificación luminiscente fue aportada por ingenieros biológicos para que los cardúmenes del danio sirvieran de indicador natural movedizo de la contaminación fluvial.
 
Los fabricantes afirman que el gen de la luminiscencia es totalmente natural, al igual que el producto que ofrecen. Al mismo tiempo sus chefs avisan que un mínimo fragmento de esta insólita comida puede conferirle a los dientes el mismo brillo del pescado.
 
 
 
Como ingrediente potencialmente útil para otras variedades de cocina, también se ofrece una mezcla de wasabi con pasta de pescado fluorescente. Esta creación sirve para rellenar los 'maki' —rollos envueltos en una hoja de alga— de tal modo que emitan luz en la oscuridad de una verbena o una cena romántica.
 
Entre otros ingredientes potencialmente comestibles, el sitio del fabricante sugiere carne de ratas fluorescentes, obtenida a partir de otro experimento científico similar.