Lucía Levy

¿Cuántas veces te encontraste en el supermercado tratando de entender lo que dice la tablita con la información nutricional del pan lactal? ¿O decidiendo si esos bizcochitos son mejores porque engordan menos que los otros? Si bien los productores tienen la obligación de incluir los elementos químicos que componen los alimentos (aunque a veces utilicen datos engañosos), no es fácil saber juzgar si lo “engordante” son las kilocalorías, las grasas o los carbohidratos.

Para despejar dudas y aprender a comer a conciencia, Ahguapas habló con la licenciada en nutrición Romina Araceli Ibáñez (mat 5997). “Lo primero que hay que tener en cuenta, es si el producto es light, diet o reducido. Cuando uno dice diet, significa que no tiene azúcares o grasas, en alguno de esos dos aspectos está reducido, que son los alimentos más difíciles de encontrar. Lo que es light, son alimentos que la cantidad general de calorías que tiene está reducido, pero eso no significa que sean dietéticos, sólo  tienen una reducción del 20 al 40 por ciento. A diferencia de lo que muchos creen, lo light tiene calorías y es recomendable que no sea consumido libremente o en grandes cantidades. Por otro lado, los alimentos reducidos son los que le bajaron el contenido de hidratos de carbono o azúcares, por ejemplo”, informa Ibáñez.

La tablita que aparece detrás de los paquetes contiene información muy importante porque nos explica qué elementos químicos contiene ese producto y en qué cantidades. “La tabla habla de una porción en gramos y nos da una equivalencia casera en cucharadas o en tazas, y toma como base una dieta de 2 mil kilocalorías que es lo normal para una persona adulta con un peso adecuado. Como consumidores, lo más importante para tener en cuenta es la porción porque los datos están explicados en relación a eso”.

“El énfasis tiene que estar puesto en las calorías que tiene el producto, eso es lo que primero nos tenemos que fijar en la tabla. Si la porción tiene entre 120 y 130 kilocalorías, es relativamente bajo; pero si tiene más de 180, ya es más energético. Lo segundo que tenemos que mirar son las grasas saturadas que no son buenas para el cuerpo porque aumentan el colesterol, y luego hay que prestar atención a la fibra alimentaria, porque es la que ayuda a absorber las grasas, cuanta más fibra tenga el producto, mejor. Y con respecto a los hidratos, no son lo más importante para decidir si un producto engorda o no”, aclara.

¿Nunca te pasó que llega la noche, estás tranquila en tu casa y te agarran unas ganas locas de comer algo dulce? Antes de abrir la heladera y comerte ese alfajor explosivo que te mira seductoramente (y tirar por la borda todo el esfuerzo hecho durante la semana), Romina Ibáñez aconseja que elijas un turrón (de los que comíamos cuando éramos chicas), un alfajor hecho con harina de algarroba (¡riquísimos!) o los famosos Chocoarroz. “Son colaciones dulces que sacian el deseo irrefrenable de comer algo dulce y no engordan tanto como los tradicionales”, explica la nutricionista.