A una semana de la desaparición de Silvia Prigent, de 50 años, aún no hay novedades de su paradero. Tras las pericias realizadas al vehículo y a la casa de Daniel Sfeir, esposo de la docente que salió a tomar un colectivo y nunca más se supo de ella, aseguró no tener problemas con la familia de ella y negó la existencia de una deuda económica.

La investigación comenzó a apuntar a Sfeir tras la denuncia de un mecánico que dijo que una clienta le confesó que el empresario vivía una relación sentimental con otra mujer, lo que le habría traído problemas en su matrimonio. Por ello, efectivos policiales realizaron pericias en un vehículo de su propiedad y en el inmueble que el empresario compartía con su esposa.

Asimismo, siguiendo una posible pista de la maestra de San Fernando, la policía efectuó hoy una revisión minuciosa de un sector de Ingeniero Maschwitz, en el norte del conurbano bonaerense, pero no encontró nada de interés.

La acción policial que fue decidida a partir de un llamado a la familia con una supuesta pista,  "tuvo resultado negativo", según informó una fuente de la fiscalía de San Isidro que conduce la investigación. Del rastrillaje participaron fuerzas federales y provinciales actuando en común, Policía Científica, brigada de Perros y Bomberos.

"No me molesta que me investiguen", afirmó Sfeir

Sin embargo, Sfeir, de 51 años, dueño de la compañía de recolección de residuos "Transporte Daniel", argumentó que sólo tiene un vínculo laboral con esa mujer, aunque admitió que los responsables del caso lo investigan desde la desaparición de su esposa y reconoció que nunca se llevó muy bien con la familia de la maestra.

"Con relación a lo del mecánico, puedo decir que yo no tenía conflicto con mi mujer por otra. Tengo una relación laboral con la persona que él menciona", enfatizó.

"Declaré en la comisaría primera de San Fernando hasta las 2 de la madrugada. Lo hice desde la tarde de ayer. Me preguntaron de todo, pero no lo veo mal porque noto que quieren encontrar a mi esposa", detalló Sfeir. Después, admitió su distanciamiento con la familia de Prigent, aunque aseguró que se debe a diferencias mantenidas desde hace mucho tiempo.