Lucía Levy

 Hay veces que cuento los días, los voy tachando. Así mi mente y mi cuerpo se preparan para el campo de batalla. Los dos saben que duele, ay lo que duele. Si lo sabré, si lo sabremos las mujeres.


Al diablo con todos los mitos de que nos bancamos más el sufrimiento que los hombres. Nada de eso.


Que nuestros cuerpos estén genéticamente preparados para parir decenas de hijos no significa que el proceso de expulsión no sea un calvario. Lo veo en las películas, todas, absolutamente todas las mujeres que están en la sala de partos putean al marido por haberles hecho semejante cosa. Y si Hollywood lo muestra así, por algo será.


Que nuestros culos se vean mejor subidas a un par de tacones altos no significa que los gemelos – esos músculos que no nos damos cuenta que tenemos hasta calzarnos unos stilettos – quemen y se entumezcan si osamos movernos en la pista de baile.


Era el día. Ya no podía mirarme desnuda al espejo sin reconocerme como descendiente directa del mono. Cuando se que necesito, debo, ir a depilarme, mi mente se prepara para engañar a mi cuerpo: “No sufrirás, no sudarás, no odiarás haber nacido mujer en un país en donde se condena socialmente ser peluda”. La mente intenta, pero el cuerpo sabe que ella miente. 


Creo que todas vamos a coincidir en algo: la zona del bikini (en criollo “el cavado”) es LA peor parte de toda la tortura. Esto pasa porque el pelo es más grueso que en el resto del cuerpo y porque la piel es más sensible cuanto más se acerca a los genitales femeninos. Pero igual hay que sacarlos. Auch.


Por suerte hay unos truquitos que podés poner en práctica la próxima vez que tomes coraje y vayas a depilarte. Tomá nota.

- Si sos de las mías y te preguntás por qué nadie inventó aún una crema o ungüento para anestesiar la zona (¿no se dan cuenta que se volverían millonarios?), una opción es tomar algún antiinflamatorio como Ibuprofeno de 400 mg 45 minutos antes de la sesión. De esta manera, el dolor será menor.

- Los expertos dicen que el umbral de dolor es menor entre las 3 y 5 de la tarde, asi que si tenés la posibilidad, sacá turno con la torturadora, perdón, la depiladora, en ese horario. Nunca elijas la mañana porque la piel está más sensible.

- Darte una ducha con agua caliente antes de la sesión de depilación también te va a ayudar: los poros se abren y el pelo sale fácilmente, disminuyendo el dolor.

- Nunca te depiles justo antes del período menstrual porque la zona se sensibiliza, lo mejor es hacerlo una semana después de que se te fue.