Las escasísimas lluvias registradas en vastas regiones del país a lo largo del mes de diciembre llevaron a las entidades agrarias a pintar a un panorama desolador en lo que tiene que ver con la cosecha de granos para la actual campaña. A partir de ese argumento, y con el explícito apoyo de los medios hegemónicos, buscaron instalar nuevamente en la agenda la necesidad de reducir las retenciones a los principales cultivos exportables. Sin embargo, teniendo en cuenta que a partir de la semana que comienza se esperan abundantes lluvias en la región pampeana y extrapampeana, las estimaciones realizadas tanto por organizaciones privadas como oficiales hablan de una producción total que superaría los cien millones de toneladas, tal como sucedió el año pasado en la que se logró una cosecha récord.

 
Precisamente, el comportamiento climatológico del año pasado y su consecuente traslado a los mercados internacionales es un caso testigo de lo que puede llegar a pasar este año. Las escasas lluvias registradas en diciembre de 2010 y los primeros días de enero del año pasado empujaron a la alza los precios de los granos y las oleaginosas ante el temor de una baja de la producción. Sin embargo, las abundantes lluvias registradas en la segunda quincena de enero y principios de febrero garantizaron una cosecha récord de granos a precios muy buenos. Teniendo en cuenta estos elementos, el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, les comunicó el jueves a los representantes de las entidades agrarias que se estudiará la situación de cada región para realizar una "ayuda quirúrigica" a los productores de aquellas regiones que fueron más afectadas por la sequía. El funcionario les recordó que el Gobierno cuenta con un fondo de 500 millones para utilizar en situaciones como éstas y que incluso "se buscarán más recursos si llega a ser necesario".