Mubarak, de 83 años, compareció esta vez en silla de ruedas en la sala de audiencias, a diferencia de las anteriores en las que permaneció postrado en una camilla debido a sus problemas de salud.

Mientras la fiscalía ya solicitó para Mubarak la pena de muerte por ahorcamiento, la defensa alegó que durante el juicio no se presentó ni una sola prueba sobre la culpabilidad del ex mandatario, al que se acusa de haber ordenado disparar contra los manifestantes de la plaza Tahrir, hace ahora casi un año.

"Mubarak siempre defendió la independencia de la Justicia egipcia y luchó por ella", dijo el abogado de Mubarak, Farid al Adib, según el diario "Al Masry Al-Yom", y que reproduce la agencia DPA.

En tanto, ante la sede judicial se congregaron cientos de familiares de los manifestantes fallecidos, quienes reclamaron la pena capital para Mubarak y los demás acusados, sus hijos Gamal y Alaa y el empresario Hussin Salem, que se encuentra prófugo.