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La película que protagonizó el humorista inglés Sacha Baron Cohen hace ya varios años, había sido vista con muy malos ojos por el gobierno Kazajo ya que se hacía una terrible sátira de sus costumbres más arraigadas y el pueblo del país lo sentía como una burla hacía ellos más que como una crítica a la sociedad en general.
Sin embargo, las autoridades del país llegaron a la conclusión de que el film también los favoreció mucho ya que la afluencia de turistas al país oriental aumentó muchsísimo desde su estreno.
Según declaraciones del ministro del Exterior de Kazajstán "desde que salió la película, Kazajstán ha expedido 10 veces más visados". "Doy las gracias a 'Borat' por atraer a los turistas a Kazajstán", ha añadido el ministro, que tocó el espinoso tema en una sesión del Parlamento Nacional.
Hasta ahora el desencuentro entre el Gobierno kazajo y los autores del filme, que jamás tuvieron nada que ver con el país y que en realidad rodaron las escenas del pueblo de Borat en Rumanía, había sido dificil de revertir.
Desde el principio la película no había sido bien recibida por los mandatarios kazajos, poco amigos de las bromas a costa de la patria. Hasta el punto de que la prohibieron, debido a que el Kazajstán -país independiente desde 1991- que retrata Sacha Baron Cohen aparece ridiculizado como un país atrasado, cruel con las minorías y donde la prostitución es un pasatiempo habitual. Rusia también se sumó al bloqueo, pero la creciente popularidad de la cinta en internet y en las salas de todo el mundo hirió más todavía los sentimientos kazajos, hasta el punto que bloquearon el acceso a la web de Cohen. Sin embargo, en el fondo, la parodia de Borat nunca fue sobre un atolondrado kazajo sino sobre los americanos que le daban la razón en sus barbaridades.