Parece salido de Guantánamo, pero ocurrió en General Güemes, Salta, donde cinco policías efectuaron torturas a presuntos detenidos, sin saber que eran filmados. Los efectivos fueron detenidos.
Los torturados se encuentran en ropa interior mientras los oficiales le arrojan agua a uno y lo asfixian con una bolsa de nylon al otro.
El ministro de Seguridad de Salta, Eduardo Sylvester, definió a los agentes torturadores como “delincuentes vestidos de policía” y declaró que fueron detenidos por “apremios ilegales”.