DESPEDIDOS, CONDENADOS Y PRESOS POR METER LA PATA EN TWITTER Y FACEBOOK

Publicado: 26 de Julio de 2012
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Por Alejandro Moreyra

@amoreyra 

 

La tolvanera digital muchas veces produce un efecto confuso en quienes intervienen en las redes sociales y los hace emitir mensajes que no harían en público. Quizás sí los emitirían en privado y tal vez utilizaría el “modo humor” para realizarlos. Pero hay muchos que cuando se trata de publicar alguna foto o declaración en Internet, no recurren al filtro lógico que tendrían en circunstancias más “humanas”.

 

No es que no cavilen bien lo que dicen. Por el simple hecho de armar su texto mentalmente para encontrarle la vuelta en la pantalla, ya se encuentran en cierto estado de reflexión.

 

A la hora de escribir en las redes sociales, ya sea en Facebook o Twitter, que son las más populares en la actualidad, no vale el “no estaba pensando lo que escribía” o “no me di cuenta”. Quizás pueda aceptarse, a posteriori, el “dije una burrada” y un pedido de disculpa, pero el daño ya habrá sido efectuado.

 

Al hallarse en ámbitos cotidianos a la hora de “tuitear” o “facebookear”, ya sea en casa, en la calle o en el trabajo, quien publica algún mensaje en las redes conserva la ilusión de que se mantiene en el ámbito privado, pero este acto ya ha superado ese estadio y, en los últimos tiempos, se ha tornado prácticamente público y masivo.

 

La capacidad viral y de “feedback igualador” que tienen estas herramientas no es considerado por muchos de quienes publican en la net, ya sean personajes públicos o cualquier hijo de vecino.

 

En los últimos tiempos han surgido numerosos ejemplos de este tipo de falencias, propias de la falta de experiencia o criterio a la hora de manipular estos novedosos chirimbolos.

 

Despedido por tuitear

 

Sin ir más lejos, el periodista y locutor Juan Pablo Romero, que había tuiteado en su cuenta mensajes racistas, tuvo la mala fortuna de que sus textos llegaran a medios masivos de difusión, tras tener repercusión en la propia red.

 

Esto lo llevó a pasar de ser “productor de Todo Noticias y conductor en FM Zensitive” al estado de “desocupado” en su biografía y a que la emisora radial de Nordelta emitiera un tuit señalando que “Repudiamos y no hacemos nuestras, las manifestaciones personales hechas por un twitter, NO oficial de nuestra emisora.”

 

 

En este caso, el hombre de los medios no consideró que lo que decía tenía también carácter público, aunque en las últimas horas emitió un twitt pidiendo perdón: "Pido disculpas a quienes haya ofendido con mis TW. No fue esa la intención. Asumo el error y agradezco por hacérmelo notar Nuevamente perdón".

 

A muchos otros les sucede que quieren hacerse los graciosos y todo termina mal, como le pasó a la atleta griega que fue separada del equipo olímpico tras hacer un mal chiste, también racista.

 

Gilbert metió la pata.

“Con tantos africanos en Grecia…los mosquitos del Nilo al menos tendrán comida casera!”, escribió la atleta griega Papachristou que se perdió el evento más importante de su carrera por esa estupidez.

 

Y estos no son los primeros casos que tienen problemas por sus declaraciones en la red del pajarito. El humorista Gilbert Gottfried, conocido por su ácido e irreverente humor, perdió su trabajo como la voz del pato que promociona una empresa de seguros, tras haber realizado crueles piezas de humor relacionadas al terrible terremoto sufrido por el pueblo japonés.

 

El actor Ashton Kutcher también tuvo problemas por defender al entrenador del equipo del cual es hincha, que había sido despedido. El problema es que Ashton, por leer muy por encima la noticia había pensado que el alejamiento del técnico había sido por malos resultados, pero, en realidad, fue por abuso sexual. El protagonista de Two and a Half Men salió luego a pedir disculpas, pero ya todos lo habían crucificado.

 

Ashtonto, no leyó bien y se mandó un mocazo.

 

Condenados por sus actos

 

Paul Chambers, muy gracioso pero... adentro.
Pero no hace falta ser popular para meterse en inconvenientes. Hace dos años, un joven británico llamado Paul Chambers tenía sus vacaciones proyectadas y se enteró que había demoras en el aeropuerto Robin Hood, cercano a su ciudad, ante lo que redactó: "El aeropuerto Robin Hood está cerrado. Tienen una semana y un poco más para arreglarlo o lo hago explotar".

 

Este chiste acabó con Chambers arrestado, sin computadora y teléfono. Las autoridades inglesas borraron su mensaje de Twitter y, tras liberarlo bajo fianza, le prohibieron el acceso al aeropuerto de por vida.

 

Lo mismo le pasó hace pocos días a un argentino, pero en este caso lo que sucedió fue la condena social. El hombre, que se hace llamar Tati, publicó en su cuenta de Facebook unas fotografías en las que se lo ve junto a un grupo de amigos con un pequeño puma que habían cazado, demostrando una total crueldad respecto a la vida del animal.

 

Mató un pumita y lo publicó en Facebook.

Inmediatamente, los grupos y personas defensores de los animales compartieron el álbum y escarcharon al hombre, al punto de averiguar todos sus datos. A las horas, Tati tuvo que eliminar sus fotos.

 

Evidentemente, estas personas aun no se dieron cuenta de la magnitud que pueden tener sus actos y declaraciones que ante sus ojos parecen inocuas, pero pueden herir la sensibilidad de terceros y, además, no se van con el viento, sino que quedan plasmadas en la red que los envuelve sin piedad.

 

Community managers la embarran

 

Starbucks pidió disculpas por pedir perdón.
Hace pocas semanas, la sucursal argentina de la empresa Starbucks pidió perdón por usar “vasos nacionales” ya que tenían problemas de stock, lo que generó un malestar generalizado en los usuarios que no cuestionaban el hecho de que utilizaran esporádicamente recipientes de manufactura argentina, sino el hecho de que importaran los habituales.

 

Sin embargo, la compañía no lo comprendió y volvió a pedir disculpas. Esta vez, por pedir perdón. Una desinteligencia que hizo que muchos se sintieran bastardeados por un modelo importador propio de los ’90.

 

Tiempo antes, el gigante de hipermercados Walmart tuvo un escándalo a nivel internacional cuando el social media de su central de México tuiteó que "Ahora sí pusimos a temblar a las otras tiendas con nuestros precios”, minutos después de que el país había sufrido un terremoto de 7.9 grados.

 

Por supuesto, la compañía debió pedir disculpas y borrar el posteo previo. "Lamentamos la falta de sensibilidad para escribir el tweet anterior, tomaremos en cuenta sus comentarios para que no vuelva a ocurrir", escribieron.

 

 

Es un mundo distinto y habrá que adaptarse a él. El correcto manejo de las redes sociales lleva tiempo y todos corren el riesgo de mandarse una macana por el simple hecho de intentar lograr impacto, tratar de hacerse los graciosos y no lograrlo o, tal vez, por creer que solo los amigos lo leen a uno.

 

La única fórmula para zafar es mirar mejor dónde metemos los garfios.