¡INSÓLITO! HECHOS BIZARROS Y CURIOSOS QUE PASARON EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Publicado: 27 de Julio de 2012
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Por @Maxipm

Y lo más raro es que no hay ningún argentino involucrado. El Sensacional decidió contarte varios episodios extraños, insólitos y hasta por momentos bizarros que ocurrieron a lo largo de todos los Juegos Olímpicos de la historia, todos ellos extraídos del libro “Historias insólitas de los Juegos Olímpicos”, de Luciano Wernicke. 

¡Nerón, Nerón, que grande sos! El emperador romano Nerón fue campeón olímpico. Sí, asi como lo leen, corría  el año 67, el César viajó a Olimpia para meterse en la carrera de cuadrigas: sobornó y amenazó a sus rivales, que lo dejaron ganar. ¡Un campeón!

 


¡Subí que te llevo! En los Juegos de Saint Louis 1904, el primer maratonista en llegar a la meta fue el estadounidense Frederick Lorz. Sin embargo, los jueces descubrieron que el "ganador" había recorrido gran parte de los 42 kilómetros en el nuevo invento revolucionario de la época, un automóvil Ford. Obviamente, Lorz fue descalificado. ¿Argentinidad al palo?


¿Otro Riquelme? Walter Dray, dueño del récord mundial de salto con garrocha, no viajó a los Juegos de Londres 1908 porque se lo prohibió... ¡su mamá! La mujer le dijo a  su hijo que dejara "esos estúpidos saltos" y Dray, obediente, abandonó la garrocha a los 22 años. Dray, no quedó feli.


¡Le inflaron el bombo! La sueca Magda Julin fue la sorpresa del campeonato de patinaje femenino sobre hielo que integró el calendario de los Juegos de Amberes 1920. Primero, porque la rompió en la competencia, llevándose la medalla dorada; segundo, porque estaba embarazada de cuatro meses. ¡Con el pan bajo el brazo!


¿George de la Selva? No, pero parecido. El nadador estadounidense Peter Johann Weissmüller ganó tres medallas de oro durante los Juegos de París 1924, en los 100 y 400 metros libre y la posta 4x200, y una de bronce, en waterpolo. Debido a su cuerpo, performance y simpatía, años más tarde, encarnaría al célebre personaje "Tarzán" en 12 películas.


¡Nada es lo que parece! La velocista polaca Stanislawa Walasiewicz ganó los 100 metros de Los Angeles 1932 con récord mundial. En 1980, ya radicada en los Estados Unidos como Stella Walsh, la ex atleta murió de un “balazo” durante un robo a un supermercado de Ohio. Cuando se le realizó la autopsia, se descubrió que, en realidad, Stella era un “hombre”. A pesar del insólito hallazgo, Stanislawa Walasiewicz conserva su título olímpico como mujer. ¡Qué sorpresa!


 



¿Calce perfecto? Adidas, era el sponsor de los Juegos de Roma 1960, y como tal, había ofrecido zapatillas gratis para todos los competidores. El etíope Abebe Bikila se probó varios pares, pero al no encontrar un par que le entraran y que se sintiera cómododecidió correr la maratón descalzo. ¡Ganó con un nuevo récord mundial!


Se ve que no había televisor en ese momento. El ugandés John Akii-Bua, oro en los 400 metros con vallas de los Juegos de Munich 1972, celebró el título con una fiesta familiar multitudinaria, puesto que el morocho tenía... ¡unos 100 hermanos! Su padre, un jefe tribal del norte de Uganda, sumaba 8 esposas, medio centenar de hijos legítimos y otros tantos “bastardos”. ¡Casi como...Fernando Lugo!


La gemela malvada. Una lesión impedía a la atleta puertorriqueña Madeline de Jesús participar de la posta 4x400. Para no perjudicar a sus compañeras, Madeline le pidió a su hermana gemela Margaret, quien también corría pero había viajado a Los Ángeles 1984 como espectadora, que la reemplazara en la carrera. Obviamente, lookeada como su hermana Margaret corrió y Puerto Rico ¡se clasificó para la final!. Pero el equipo fue eliminado luego de que un periodista (buchón), que conocía bien a las chicas -eran dos gotas de agua, salvo un pequeño lunar en la mejilla-, denunciara el fraude. 


 



¡Por los tarugos! Los 100 metros llanos femeninos de Moscú 1980 tuvieron un final insólito: la soviética Lyudmila Kondratyeva y la alemana oriental Marlies Oelsner-Göhr llegaron juntas, cabeza a cabeza, en 11,06 segundos. Con lo cual la definición tuvo que ser con la tecnología de la época: la foto del final, los veedores notaron que las cabezas de ambas habían cruzado la meta en la misma línea, al igual que los hombros, las caderas y las piernas. Sin embargo, le dieron el triunfo a Kondratyeva por un "pequeño" detalle anatómico: sus tetas eran más voluminosos que los de su rival. ¡Sin tetas, no hay paraíso!


Fuente: Libro  “Historias insólitas de los Juegos Olímpicos”, de Luciano Wernicke.