Anoche comenzó "¿Quién quiere casarse con mi hijo"? un reality donde una madre acompaña a su hijo para que éste encuentre una chica para compartir su cama un rato su vida.
Lo más fácil sería criticarlo teniendo en cuenta como fue trascurriendo el programa y el primer participante presentado. Y como lo fácil, cada tanto, nos gusta, no vamos a desaprovechar la oportunidad.
![]() |
Nacho llegó con su mamá y desde un primer momento pudimos divisar a un nabo total. Pero claro ¡de tal palo tal astilla! ya que la madre, no se quedaba atrás.
Llegó el momento de conocer a las candidatas y comenzó el desfile. Las preguntas de Nacho demostraban que sus neuronas estaban gozando de unas cálidas vacaciones en Aruba porque el muchacho solo podía balbucear ¿planchás? ¿esos pequios (si, a las tetas les dice pequios) son tuyos? o un jajaja nervioso. Todo esto mientras la mamá fruncía la nariz como si las chicas usaran perfume con olor a caca.
![]() |
![]() |
Para Cathy Fulop, la encargada de llevar adelante este programa, todo es beio y la gente es linda. Y quizá luego de tanto sufrir porque el canal nunca se decidió a poner en el aire un ciclo al que ella le tenía mucha fe como era "Todo por amor" cree que con ¿quién quiere casarse con mi hijo? tendrá el lugar de conductora que tanto ansiaba.
![]() |
Pero si algo nos sorprendió fue que desde el mismo canal boicotearan este nuevo programa. No es habitual que algo así suceda, ni siquiera cuando se presentan productos realmente malos. Los canales siempre tratan de defender lo que el gerente de programación decidió poner en grilla, promocionarlo y hablar maravillas aunque les cueste horrores encontrar las palabras.
Miren lo que escribieron EN LA PÁGINA DE TELEFÉ
Estábamos sufriendo una noche lluviosa, pesada, triste. Una de esas noches en las que lo único que podés hacer para calmar los ánimos es mirar la tele. ¿Qué mejor que enganchar un estreno? Prendimos el aparato y ahí estaba Catherine Fulop, quizás la mujer más simpática que nos haya regalado este mundo cruel, para divertirnos a nosotros, que estábamos al borde del suicidio. Nos quedamos petrificados. La actriz estaba conduciendo ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, un reality donde se espera formar parejas tratando de conquistar, en primera instancia, a la mamá del caballero.
Así fue como conocimos a Máxima y Nacho. Dos primores eh. Madre e hijo, respectivamente, quienes contaron su historia y dieron detalles de cómo era su relación filial. Los vimos paseando por el parque, compartiendo quehaceres domésticos, tocando y escuchando la guitarra, hablando como compinches. A simple vista, si uno no sabía que él era él y ella era ella, parecían novios enamorados. Verdaderas carnes de cañón para el viejo Freud. Pero no. No, no y no. Ella era Máxima, una mujer fantástica más joven que una de veinte años. Y él era él, Nacho, Nachito, su hijo adorado. Su hijo adorado bastante “Goma”, por cierto.
Porque no estamos en condiciones de afirmar que era tonto, ni malo, ni feo, ni bruto. Nacho, hijo predilecto de su rubia progenitora, no era, ni más ni menos, que un Goma. El famoso Goma. El Goma de la cuadra. El Goma del barrio. El Goma porteño. El verdadero Goma argentino. Hablemos de Nacho a través de sus dichos.”Cualquier tema que haga y se lo cante con amor a ella (por la madre) la puede”, dijo sin ponerse colorado y arremetió con un inexplicable “hay mucha escasez de cerebros”. “Mi mujer ideal tiene que ser linda, alta, buenos pequios (sic) y tener una cinturita chiquita y que se vista bien…”, describió. ¿No quería alguien con neuronas?
“En una noche de sexo con una chica de 20 años me han puesto el calificativo de animal”. Apa. Animal. Lo dicho. Más que Animal, Goma. Más que Goma, Gomazo. Más que Gomazo, Gomón. Lo suficiente como salvarnos la noche.
¿Qué opinás de Nacho?
¿Qué opinás de Nacho? preguntan. Creo que con lo que ellos mismos dijeron, las chicas que se presentaron al casting deben estar analizando si realmente el cheque recibido vale la pena o es mejor intentar preservar una dignidad, casi perdida y HUIR!