La Isla de las Muñecas, en México, es uno de los lugares preferidos para el Turismo Aterrador.
Esos juguetes que causan ternura en las niñas son invocados para ahuyentar a los malos espíritus y mejorar los cultivos. Quien comenzó con esta singular costumbre fue el campesino mexicano Julián Santana, que durante cincuenta años convivió y conversó con sus muñecas.