30/10/2013 09:35

Por Florencia Dopazo
Fotos Gastón Renis 

 El modelo y conductor habla de sus problemas de sobrepeso y de sus inicios en el mundo de la moda. Además, nos cuenta la propuesta indecente que recibió cuando trabajaba con Pancho Dotto y por qué no besa a mujeres en publicidades. 

Hernán Drago (38) cautiva con su belleza en cada edición de “El show creativo”, el programa que conduce con Juan Gujis. Pero antes de deslumbrar en la pantalla chica, Hernán trabajó como modelo tanto a nivel nacional como internacional. Incluso llegó a ser la cara de grandes marcas y protagonista de más de ochenta comerciales en todo el mundo. Pero él no siempre disfrutó de un cuerpo perfecto. Recuerda que en su adolescencia vivió acomplejado por ser el gordito de la clase a quien todos cargaban. “En el colegio sufrí bullying por gordo. Entre los 12 y los 16 años. Tengo malos recuerdos”, confesó. Fue así como Hernán logró modificar su cuerpo de manera radical. “Me siento un poco Superman. Siempre me sentí muy capaz de realizar todo lo que me propongo. Si inflo el pecho y voy por ello lo logro. Tengo perseverancia, pero soy muy trabajador, me arremango y busco lo que quiero”, declaró a El Sensacional. 

-¿Es cierto que llegaste al modelaje gracias a una novia?
-Sí. Tenía 17 años y en ese momento andaba en mi primera moto. Un día me puse a perseguir a una chica en la calle para levantármela. Después empecé a salir con ella y una vez me pidió que la pasara a buscar por el trabajo, que resultó ser la agencia de Pancho Dotto. Ahí me vio él y empecé a trabajar en la agencia. 

-A esa edad estabas por terminar el colegio. ¿No habías pensado en una carrera para seguir?
-Me faltaba un año más, porque había repetido, así que terminé a los 18. Había pensado varias opciones pero ninguna me gustaba. Tenía un dilema, entonces esta profesión me cayó como anillo al dedo.

 -¿Qué recuerdos tenés de tu infancia?
 -Nací y me crié en Olivos. Mi infancia fue linda, pero a medida que fui creciendo todo se empezó a poner en tonos más grises y casi oscuros. Desde los 12 años no tengo buenos recuerdos. Me iba muy mal en el colegio, lo sufría mucho porque me costaba estudiar y lo canalizaba en la comida, por lo que empecé a engordar. Eso trajo la burla de mis compañeros. Sufrí, durante cuatro o cinco años, bullying. Cuanto más canalizaba en la comida más se burlaban de mí, y ahí repetí el colegio. 

-Habría que ver la cara de los que te cargaban cuando ven tus publicidades…
-He visto un par de caras. Y no solo está bueno ver cuando me ven a mí, sino cuando yo los veo a ellos: tienen panza, están pelados y me piden que les presente a las modelos de turno. 

-¿Cómo hiciste para cambiar tanto tu cuerpo?
 -Empecé con el ejercicio porque con el tema de la comida me costaba mucho controlarme. Prefería no tocar la comida y hacer mucho ejercicio. A veces hacía cinco o seis veces por semana y hasta iba dos veces por día al gimnasio. El cambio fue a los 17 años. A los seis meses de haber adelgazado entré en la agencia de Pancho.

-¿En algún momento te obsesionaste por demás con la imagen?
 -Sí, con el gimnasio me pasó. De hecho, Dotto me dijo que parara un poco con el ejercicio porque estaba muy grandote. A mí me había gustado tanto no ser el gordo, que quería más músculo. Pesaba 94 kilos, pero era por la masa muscular. Tenía mucha bronca por lo que había vivido, entonces me descargaba con las pesas y ya no con la comida. El otro día fui a “Cuestión de peso” a contar mi historia, pero yo nunca llegué a tener un problema de sobrepeso como tienen los participantes. 

-¿Ves “Cuestión de peso”?
-Sí. A veces lo miro y no puedo parar de llorar. Me identifico con ellos y aparte yo soy muy sensible en general. Me toca. Yo tiré un freno de mano antes que ellos. Pero, si no, hubiera terminado como ellos, con sobrepeso de ochenta kilos. 

-¿Te parece correcto el tratamiento que se les da a los participantes, que a veces se los ridiculiza un poco?
-Para mí está bien. No nos olvidemos que es televisión y aparte están contenidos por todos lados, médica y psicológicamente. Me imagino que si les hiciera mal, por más que sea un show, no lo harían. Creo que llevan el equilibrio justo. Y que hasta es una herramienta psicológica el hacerlos pasar ciertas situaciones que están al límite de lo ridículo para ver como reaccionan y cuántas ganas de terminar el tratamiento.

 -Llevás 12 años de casado, ¿cómo la conociste a tu esposa Bárbara?
-Tenía 25 años, había ido a hacer un desfile a un boliche. Como al día siguiente trabajaba, tipo tres de la mañana me estaba yendo, y en ese momento ella entraba al boliche. Algo me llamó la atención de ella, entonces volví a entrar al boliche. Me quedé mirándola, y la segunda vez que me miró fui a encararla. Cuando me preguntó a qué me dedicaba no le dije que era modelo para que no me prejuzgara. Empezamos a salir, y a los quince días le dije que era modelo. Me dijo que menos mal que no se lo había dicho cuando nos conocimos porque no me hubiese dado bola. 

-¿Es muy celosa?
-No, no la puedo caratular como muy celosa. Lo normal. Y bastante se la banca pobre. Me he ganado la confianza, no me juzga ni me pone límites raros. El único acuerdo que tenemos es que no doy besos en producciones, ya sea comerciales de televisión o producciones gráficas. No le gusta que bese a otra chica.

 -¿Tampoco en caso de que surja una muy buena propuesta que incluya un beso?
-Ya me pasó eso. Hace ocho años me ofrecieron 15 mil dólares por hacer un comercial con un beso. No hay plata que pague la felicidad. Si hubiera estado en duda mi plato de comida, o el de mi mujer y mis hijos obviamente que la besaba. Pero no era necesario hacerlo. Producía más un problema en la familia y con mi mujer que la alegría que me daba la plata.

 -¿Cómo llegaste a “El show creativo”?
 -Fue también de casualidad. Hace unos ocho años pasaron en el programa un comercial mío y la locutora del programa y Pía Slapka que estaba como conductora empezaron a hablar sobre mí y dijeron que querían que fuera al programa. Mi manager llamó a la producción y fui de invitado un día. Pegué buena onda con Juan Gujis y a Pía le surgió un trabajo en el exterior, entonces Juan me ofreció reemplazarla. -Tu esposa es productora de televisión. 

-¿Es muy crítica cuando te ve en el programa?
 -Sí, es muy crítica y muy exigente. Pero a mí me gusta, no me serviría si me dijera todo el tiempo que lo hice bien sin bajarme una línea clara. Y generalmente estamos muy de acuerdo en lo que nos gustó o no. 

Miércoles 30 de octubre de 2013